
Imagen ilustrativa CC0 de Wikimedia Commons (créditos). Guía orientativa: no sustituye a las fuentes oficiales.
Sevilla concentra mucho patrimonio en poco espacio. Con dos días puedes ver lo esencial sin hacer cola en todo, si agrupas bien las zonas.
La Catedral y la Giralda forman uno de los conjuntos más conocidos de la ciudad. Junto a ellas está el Real Alcázar, un palacio con jardines; la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias están inscritos juntos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por la tarde, camina por el barrio de Santa Cruz, de callejones y patios.
La Plaza de España se construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929 y está dentro del parque de María Luisa, buen lugar para pasear con calma. Después cruza el Guadalquivir hasta Triana, barrio con tradición de cerámica y flamenco, y termina con tapas en alguna calle tranquila.
Si prefieres algo moderno, las Setas de Sevilla (Metropol Parasol) ofrecen una estructura de madera y una vista de la ciudad.