
Imagen ilustrativa CC0 de Wikimedia Commons (créditos). Guía orientativa: no sustituye a las fuentes oficiales.
Valencia es una ciudad cómoda para una escapada corta: el centro histórico se recorre a pie, hay un gran parque lineal y el mar queda a pocos kilómetros. Esta guía propone cómo repartir dos días sin correr.
Empieza en la Catedral y su torre del Micalet, en el corazón del casco antiguo. A pocos minutos está la Lonja de la Seda, un edificio gótico civil declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Enfrente se encuentra el Mercado Central, buen sitio para entender la cocina local y comprar algo para picar.
Por la tarde, pasea por el barrio del Carmen: calles estrechas, plazas pequeñas, murales y bares. Es mejor sin prisa y sin un itinerario cerrado.
El antiguo cauce del río Turia es hoy un parque que cruza la ciudad. Puedes recorrerlo andando o en bici hasta la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el conjunto de edificios futuristas diseñado por Santiago Calatrava. Entrar a los museos es opcional: el exterior ya merece el paseo.
Para cerrar el día, acércate a la playa de la Malvarrosa y al paseo marítimo. Si te sobra tiempo, el parque natural de la Albufera es el lugar asociado al origen de la paella valenciana.